Cometer errores es humano, pero…

… para estropear realmente las cosas necesitas un ordenador

Paul Ehrlich

Esta es una de esas historias que hacen que me plantee si el mundo está definitivamente desquiciado o soy yo el raro. Empezando por el principio, tengo la intención de viajar a Barcelona unos días, aprovechando las vacaciones de Semana Santa. Como ahora vivo en Salamanca, hay un tren diario que une las dos ciudades a un precio asequible, aunque tarda nada menos que 11 horas.

Desde hace años esta venía siendo mi única forma de moverme entre las dos ciudades, aunque últimamente –sí, me hago viejo– había empezado a viajar haciendo escala en Madrid, lo que podía acortar el viaje hasta dejarlo en unas 6 horas. Llegaba a la capital en autobús y desde allí el tren Alvia tardaba un poco menos de 4 horas en dejarme en el centro de Barcelona, a un precio bastante decente.

Hasta aquí todo normal. Como seguramente sabréis, hace unas semanas se inauguró el tren de alta velocidad entre Madrid y Barcelona. Parece una buena noticia, una vez olvidados los graves trastornos que las prisas por terminar las obras antes de las elecciones causaron en la vida de miles de personas. Digo que parece, porque Renfe ha suprimido el resto de trenes entre estas dos ciudades, salvo el servicio nocturno. Ahora sólo se puede viajar en AVE. Con un par.

No entiendo muy bien las razones de esta decisión. Supongo que Renfe conseguirá su objetivo de hacer la competencia al puente aéreo, aunque me temo que será a costa de hacer inaccesible este trayecto en tren a las personas con menos recursos, que casi seguro se verán obligados a viajar en autobús. O en coche. Ya había un medio de transporte a un precio razonable que unía Madrid y Barcelona en apenas 4 horas… ¿por qué borrarlo del mapa? No todos necesitamos hacer el trayecto en un par de horas.

Pero en fin. El hecho es que este panorama supone en la práctica que me tendré que olvidar de mi ya habitual escala relámpago en Madrid y volver al interminable y habitual viaje en tren. O bueno, puedo seguir haciéndolo, pero prefiero ahorrarme ese dinero y utilizarlo en pagar el hotel o lo que sea.

El hombre contra la máquina

Hace unos días me dispuse, en efecto, a dejar comprados los billetes de mis vacaciones, y pensé que podría viajar en litera en un tren nocturno que une Salamanca y Barcelona los fines de semana. El viaje suele hacerse más liviano –siempre que no lo compartas con algún cerdo pestilente– y desde luego es más barato.

Así que tras un rato largo utilizando la nueva e insufrible web de Renfe –de la que ya había leído maravillas– consigo hacerme con un billete por 35 €, pillando por los pelos la dichosa tarifa “estrella”. Pero algo me para en seco cuando veo el PDF que me envían. Tengo una plaza sentado en preferente y yo quería viajar en litera. Sin embargo no recuerdo haber elegido asiento en la web. Vuelvo a comprobarlo y en efecto: no es posible elegir camas. Pero no te informan de ello por ningún sitio.

Con esa cara de imbécil que se me queda a veces llamo a atención al cliente para contarles lo que me ha sucedido. Entonces me replican que la web de venta de billetes todavía no permite comprar plazas en camas y que lo que tengo que hacer es cancelar el billete (por lo que me deducirán el 30% del importe) y comprar uno en la estación. Pienso que me explicado mal y le repito que lo que yo quiero es cambiarme de plaza en el mismo tren, y como mucho eso llevaría asociado un recargo del 15% (que tampoco estoy dispuesto a pagar, porque la web no informa de esto por ningún lado). Se me ocurre que puedo ir a la estación y cambiar mi billete, como se hacía de antes. Pero no. Un billete comprado por Internet sólo puede cambiarse por Internet, y por Internet no puede comprarse litera. Así que ahí te quedas con tu plaza sentado, chaval.

Al final me resigno. En el teléfono de atención al cliente de Renfe no pueden hacer nada porque sólo se dedican a información de horarios y reservas. Si quieres cagarte en sus muertos tienes que ir a la estación, (pero eso sí, para comprar te vale cualquier vía).

Me planto en la estación y le explico mi caso a la empleada, que me da la razón, al igual que el responsable de la oficina. Ambos –impecables, por cierto– me sugieren que presente una reclamación allí y otra por Internet y que exija la devolución íntegra del billete. Así que dejo mi queja por escrito y me vuelvo a casa, después de haber comprado un billete en litera en taquilla. Malditos.

No tengo esperanzas de lograr que me devuelvan el 100% de mi billete, pero aun así decido formular otra queja por Internet, cuya respuesta, una semana después, sigo esperando. Incluso asumiendo que fue culpa mía haber comprado el billete en asiento sin asegurarme debidamente, no hay una sola indicación al respecto en la web. He adquirido un título de transporte con Renfe y la compañía es la misma en todos los casos, por Internet y en el Mundo Real™, por lo que no entiendo por qué no puedo cambiar simplemente mi billete en la estación. Interoperabilidad de la buena.

En fin, no le veo la lógica por ningún lado. Estos inventos modernos…

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De exámenes, alcohol y despropósitos

Fue en julio de 2006 cuando abandoné la facultad después de haber realizado el último examen de la carrera. Por delante me esperaba un año algo incierto para trabajar y terminar mi proyecto. Y a eso me dediqué.

Ahora, año y medio más tarde, he vuelto a enfrentarme al fantasma del examen, esta vez estudiando la ingeniería superior en informática. Creo, en fin, que ya no soy el mismo… las neuronas no me funcionan, definitivamente, igual que hace unos años. Y además trabajo. No… estudiar ya no es lo mío.

Este martes hice el último examen de la convocatoria, y después de unos cuantos años estudiando todavía sigo asombrándome. Cosas veredes, Sancho. En efecto.

El caso es que al entrar al aula nos ordenaron dejar aparte las mochilas, teléfonos… y las calculadoras, que en principio -eso nos aseguraron- no hacían falta. El examen comenzó con algunas preguntas sobre teoría, con las correspondientes advertencias sobre la necesidad de limitarse al espacio en blanco de cada pregunta (debe de haber pocas ganas de corregir) y ese tipo de cosas, mientras yo me preguntaba si se valoraría más mi conocimiento de la asignatura o mi habilidad para expresarlo en cinco líneas.

Con la parte práctica las cosas comenzaron a ponerse (más) complicadas… en mi caso, llevaba media hora de examen y me dí cuenta de que había entendido mal el enunciado de la primera cuestión, si bien éste podía haber sido más claro.

El tiempo era muy limitado y seguía corriendo. Los profesores se encontraban en la mesa frente a mí, utilizando el ordenador y hablando en voz alta. Risotadas. Podía oler el pestazo a alcohol de uno de ellos -el que más se reía, qué cosas- desde tres metros de distancia. Las 19:30, hora de entregar, llegaron rápidamente, y apenas había hecho un cuarto del examen. Dos o tres personas entregaron entonces su ejercicio.

Al cabo de un rato, ya que nadie parecía dispuesto a irse, la profesora anunció que nos dejarían un rato más… la mayoría no habíamos alcanzado ni la mitad del examen. Eso sí, para favorecer nuestra concentración, los profesores que vigilaban el examen siguieron hablando.

En aquella situación, elijo las preguntas en las que puedo sacar algo. Más dudas en el enunciado. Levanto la mano para preguntar y la responsable no se encuentra en la sala -se supone que había ganas de fumar-. Al cabo de un rato largo puedo preguntar algunas ambigüedades y continuar.

Prosigo con mi examen mientras quienes en teoría nos vigilan vuelven a hablar. Escucho cómo se abre una lata. Vuelvo a levantar la mano para preguntar, pero no viene nadie y me levanto. Los tres profesores están hablando y bebiendo cerveza en la última fila.

La hora se acercaba y la responsable tuvo a bien bromear sobre el hecho de que era carnaval y deberíamos entregarlo e irnos a tomar algo. Ellos ya habían empezado, por si acaso, y nos tomaban la delantera. Una lata de cerveza cayó y empezó a rodar por el suelo. La profesora decidió abrir otra y carraspeó de una forma nada discreta para que no se escuchara el chasquido. Debía de andar ya lenta de reflejos, porque no lo consiguió.

Sólo, cansado y deprimido en aquel aula, preguntándome si aquello podía ser real o era un sueño absurdo, me empecé a plantear que lo que de verdad quería era entregar esa basura y salir de allí. En varios momentos estuve a punto de levantarme. Finalmente conseguí obligarme a terminar el último ejercicio. Llevaba ya un rato haciendo cuentas en un papel con las pocas neuronas que habían sobrevivido a pleno rendimiento, cuando observo que delante de mí, alguien que me cae bastante mal está utilizando una calculadora. Me planteo si vale la pena decírselo a los responsables, demasiado ocupados bebiendo como para darse cuenta, pero no soy tan retorcido. Me pregunto cómo he sido tan estúpido como para dejar la calculadora tan lejos. Nadie más la está utilizando. Al final me callo e intento que se me quite la cara de gilipollas. Imposible.

Acabo el ejercicio. Miro el examen y pienso que será muy difícil aprobar. Lo entrego de los últimos y me marcho, una hora y media después de lo previsto. Muchos no esperaron y lo entregaron en su momento, quizá abandonando la esperanza de acabar el examen en el tiempo dado.

Mientras me tomo una copa minutos después, pienso que toda la culpa es mía. Mal diagnóstico, mala preparación, mal examen. Me prometo que no volverá a pasar y tomo nota de los fallos, tal y como hice durante años al final de cada partida de ajedrez. Se aprende más de los errores que de los aciertos. Sigo bebiendo mientras pienso que al fin y al cabo, a veces la felicidad es tan barata como una copa y las risas cómplices de los amigos.

Aunque no en horas de trabajo.

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El ojo de Sauron

Preocupado me ando. El ojo de Sauron se ha fijado en Merodeando, el blog de Julio Alonso, CEO de Weblogs SL, por comentar en una entrada de hace años el famoso Google Bombing a la SGAE.

eyeofsauron.jpg

La Innombrable exige a Julio Alonso la retirada íntegra del post, amenazando con demandarle por difamación. Él mismo lo explica en su blog, en el que puede leerse íntegro el burofax que le ha sido remitido por parte de los servicios jurídicos de la SGAE. Una de las partes que más me ha llamado la atención en dicho burofax es la frase:

Entendemos que el contenido de dicho artículo resulta injuriante para el buen nombre de la SGAE.

A la que no pienso añadir comentario alguno. Julio Alonso ha puesto el caso en manos de sus abogados, y por el momento, no ha retirado el post, decisión que me permito aplaudir.

Personalmente, estoy preocupado porque yo mismo hace unos días comenté una nueva estrategia de bombing (que por cierto, parece que no ha dado sus frutos), y ahora temo que el ojo de Sauron se fije en mí mientras merodeo por las tierras de Mordor.

Al final, la Sociedad General de Autores y Editores lo ha logrado: les tengo miedo. A ellos, a su aparato jurídico, y a los jueces que dictan sentencias sin conocer la tecnología que condenan.

Pensé que jamás me sentiría así, caminando con cuidado esperando pasar desapercibido para el gran ojo de Sauron.

Actualización: Gracias a todo este revuelo, a la SGAE se le ha salido el tiro por la culata. La entrada de Merodeando titulada SGAE=ladrones ha subido del tercer puesto al primero al buscar ladrones en Google. Toda una jugada maestra xD.

Hay artículos muy interesantes a este respecto en Microsiervos y en el blog de Enrique Dans. Creo que me equivoqué y que no hay motivos para la inquietud.

Al fin y al cabo, somos más.

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Ay que chingada, pendejo

En uno de los post sobre e-learning que publiqué acabo de recibir este comentario (está todavía pendiente de aprobación):

ESTE MALDITO CURSO NO VALE VERGA, TENEMOS TAREAS Y NO DICE COMO ES LO QUE NOS PIDE QUE GAGAMOS Y LA VERDAD NO SE APRENDE NADA.

ESTE CURSO NADAMAS TE HACEN PENDEJO Y NO TE DICE NADA.

Tengo la impresión de que realmente no me lo dice a mí, porque no recuerdo haber mandado ninguna tarea a nadie… sospecho que nuestro amable visitante ha sido dirigido a ese post desde algún curso o página de e-learning como referencia para algún ejercicio, y ha pensado que todos en Internet somos el mismo y ha dejado constancia de su malestar.

Lo que no sé es si aprobar o no el comentario… es muy poco agradable recibir este tipo de cosas, aunque a un nivel humorístico ya valga la pena conservarlo. Bueno, mi política es la de autorizar todos los comentarios, pero de momento se va a quedar en Aplazar decisión xD.

No me extraña que haya guerras con este cabreo globalizado que nos traemos…

Actualización: Al final autoricé el comentario… como dice Floc en los comentarios, ya era lo de menos después de haberle dedicado un post xD.

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Diario de un foro maldito

Basado en hechos reales…

Día 1

Nos han pedido que añadamos un foro a la página web, para que los visitantes puedan hacer consultas y plantear temas de debate. Nos reunimos y acordamos construir una aplicación lo más sencilla y clara posible.

No creemos que vaya a participar mucha gente, de modo que decidimos que los usuarios no tendrán que registrarse. Se podrá escribir en contestación a un tema o abrir un tema nuevo, pero no se podrá “responder a respuestas”, todo con la filosofía de no complicar el diseño.

Día 2

Al cabo de cuatro horas el foro está implementado y funciona perfectamente. Ligero, sencillo y bonito. Sólo se pueden hacer tres cosas: leer temas, responder a temas e insertar nuevos temas. Estamos satisfechos con el trabajo y nos dedicamos a otras cosas más importantes.

Día 3

Nuestros compañeros, que van a encargarse de gestionar las respuestas al foro, nos piden poder moderar los mensajes, de forma que no se publiquen hasta que hayan sido aprobados, como en los comentarios de los blogs. Nos parece razonable.

Modificamos el esquema de la base de datos para dar cabida a este requisito y creamos un panel de moderación para el foro en el módulo de administración de la plataforma web.

Además, modificamos el procedimiento de inserción y añadimos un mensaje que informa al usuario de que su mensaje aún ha de validarse. Modificamos el código de la página principal del foro para que no muestre mensajes sin autorizar. Lo comprobamos todo y funciona correctamente, así que nos tomamos un café.

Día 4

Nos damos cuenta de que el panel de administración tiene muchos problemas, ahora que existe la opción de mostrar y ocultar mensajes… perdemos el tiempo pensando en formas de controlar las nuevas características, y al final decidimos no complicarnos la vida y mantenerlo lo más sencillo posible. Resulta ser la mejor opción. Sonreímos satisfechos y bajamos a tomar una caña.

Día 5

Llegan los usuarios al foro. El primero de todos escribe en el campo “nombre” su nombre, sus dos apellidos e indica la empresa entre paréntesis, todo ello en mayúsculas, al igual que el texto. No habíamos tenido en cuenta la posibilidad de un nombre tan extenso en las pruebas, y la tabla con los mensajes queda desfigurada.

Pensamos que es un fallo imperdonable y corregimos la presentación de los mensajes por si acaso vuelve a pasar. Editamos el mensaje y dejamos el nombre en minúsculas y retiramos la empresa del identificador.

Nos ponemos serios y programamos una validación estricta de los campos del formulario. No más de 20 caracteres para el nombre, que ya está bien… anotamos que cuando podamos, redactaremos unas sugerencias de estilo para que los usuarios no escriban todo en mayúsculas.

Día 6

A raíz del suceso del día anterior, nos damos cuenta de que puede ser que un cliente usuario del foro quiera especificar su empresa para que le identifiquemos, así que añadimos un campo al formulario para ese tipo de información.

Evidentemente, modificamos el esquema de la base de datos para dar cabida a este nuevo dato. También modificamos el procedimiento de inserción para grabarlo todo…

Día 7

Los trabajadores de Consultoría, que se encargan de responder las preguntas en el foro, nos piden una manera de destacar sus mensajes sobre el resto, para que quede claro que es un punto de vista oficial de la organización. En principio remoloneamos, pero al final les hacemos caso.

Construimos un módulo en el panel de control para que responda el personal, porque no queremos pedir contraseñas ni crear usuarios en el foro. Creamos formularios específicos para responder y para insertar temas. Asumimos que no es necesario moderar los mensajes escritos por el equipo de la organización y que serán mostrados directamente.

Pensamos que es posible que algunos usuarios suplanten al equipo firmando en su lugar, así que añadimos una validación al formulario para evitar que los usuarios escriban con el nombre de la organización. Empezamos a estar hartos del foro, pero pensamos que roza la perfección y nos vamos a casa.

Día 8

La directora de Consultoría nos ha comentado que desearía poder autorizar personalmente las respuestas de su equipo, para poder establecer un criterio de calidad. El terror se apodera de nosostros, pero al final nos encogemos de hombros y nos ponemos manos a la obra. Ellos mandan.

Así que bajamos lo privilegios a los trabajadores de Consultoría, para que sus mensajes no se publiquen automáticamente. El problema es que como los trabajadores pueden moderar el foro, pueden autorizar sus propios mensajes, así que modificamos de nuevo los privilegios para que no puedan actuar sobre sus propios mensajes o los de sus compañeros.

Con esto, habilitamos a la directora como la única usuaria capaz de moderar todos los mensajes, incluidos los de la organización, previa modificación del esquema de la base de datos y del panel de administración.

Día 9

Nos piden guardar el nombre del empleado que ha respondido a una consulta, pero sin hacerlo público, para que se sepa si alguien mete la pata. De modo que volvemos a cambiar el esquema de la base de datos y el procedimiento de inserción.

Día 10

Nos exigen que se puedan editar los mensajes en cola de moderación por si se quiere quitar publicidad o corregir un fallo. Empezamos a sentirnos algo irritados, pero total, por una cosilla más…

Modificamos el panel de control para permitir a los empleados editar los mensajes de los clientes, pero no los suyos, que son responsabilidad de la directora, que puede, eso sí, modificar los de los empleados y los de los clientes. Además, hay que guardar el autor del mensaje y el nombre de la persona que hizo la modificación, excepto en el caso de que el mensaje sea de la organizawdrhae jkh egh arggff@$#!!

Día 11

Alguien me pregunta por qué hemos tardado dos semanas en hacer el foro cuando prometimos que lo tendríamos listo en una mañana. Le deshabilitamos el Messenger como represalia y bajamos a tomar un café.

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Tirarse el rollo

rollo.jpgHay que ver cómo nos gusta en este país hacernos los modernos. Se lo digo porque recientemente se ha inaugurado en mi facultad una red inalámbrica para que todos podamos conectarnos con el portátil a gusto.

En el portal de los servicios informáticos se informaba puntualmente y se proporcionaban algunos detalles ténicos. El caso es que hoy leí la noticia en la web del gabinete de comunicación (que mira que es horrible), y no puedo resistirme a compartirla con ustedes. Empieza diciendo:

[la Universidad] ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de incorporación de las nuevas tecnologías al proceso de aprendizaje universitario denominado “Wifi Lan”

Bueno, bueno, que es una red, en sí misma no sirve para mucho… si seguimos leyendo vemos:

Como complemento a la solución de acceso inalámbrico, basada en el fabricante Cisco Systems, se ha diseñado una robusta solución de seguridad perimetral, que proporciona a los usuarios de esta red un acceso seguro a las aplicaciones universitarias.

Ayer mismo, Dante me preguntaba bromeando si te van a pedir el carnet universitario en la calle para asegurarse de que no accedas sin permiso… ¡que envidia me dan los que viven cerquita de los edificios de la USAL! ¡Wifi gratis de por vida! :-P

El proyecto beneficia por un lado al profesorado que dispone de un nuevo concepto de enseñanza basado en la interactividad y, por otro lado, al alumnado que obtiene un acceso permanente a Internet y una herramienta que le permite recibir clases virtuales.

¿Clases virtuales? XDDD ¿pero esto quién lo ha escrito? Es lo más gracioso que he leído en mucho tiempo, claro, el Wifi va a traer la modernidad a nuestras aulas, ya me veo recibiendo clase de un cyborg vía wireless… “un nuevo concepto de enseñanza” anda venga, ya no cuela :-P

La red inalábrica nos traerá ventajas, como todo, y a mí me parece una buena idea. Pero no soporto la publicidad ridícula e hiperfuturista que hacen, sobre todo porque nos la prometieron para Enero y estamos en Mayo. Que no se engañen a sí mismos: es un avance, pero la tecnología en la USAL sigue llamando a la puerta: la web del servicio de publicaciones no se actualiza desde el 2000 (ver actualización). Esa es la verdadera universidad, y no la que nos quieren colar.

Actualización (Febrero de 2007): Informan en los comentarios de que la web del servicio de publicaciones ha sido remodelada por completo. En el artículo se hace referencia a que a fecha de Mayo de 2006, dicha web llevaba seis años sin actualizarse.

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