El test de Turing
Allá por el 1950, Alan Turing propuso una prueba, con el objetivo de proporcionar una definición práctica de inteligencia… No es ninguna broma: puede ser que un día nos encontremos ante la situación de tener que decidir si algo es inteligente o no… Nuestro científico computacional favorito sugirió una especie de examen: los sistemas que lo superasen podrían considerarse inteligentes.
Para hacer esta prueba, Turing propuso que un humano interactuase con el sistema (un ordenador, por ejemplo). Si la persona no fuera capaz de saber si está interactuando con un humano o una máquina, entonces el computador a prueba podría considerarse inteligente. El examen consistiría en una serie de preguntas y respuestas.
Desgraciadamente, un computador que supere esta prueba es muy complicado de construir, aunque no imposible. Se supone que un equipo, para pasar este test, necesitaría:
- Comprender el lenguaje natural y comunicarse satisfactoriamente.
- Saber cómo guardar sus conocimientos y lo que siente
- Ser capaz de razonar, utilizando la información que tiene guardada para responder a preguntas o extraer conclusiones
- Poseer aprendizaje automático, para adaptarse a nuevos contextos
El lector puede pensar “qué tontería, yo sé distinguir perfectamente un ordenador de una persona”… y de hecho es así, de modo que Turing evitó incluir la interacción física en su prueba. A fin de cuentas, no hace falta simular a una persona para poder medir la inteligencia. Hay otra prueba, llamada la Prueba Global de Turing que incluye estos aspectos: el computador debe, además, ser capaz de ver y de manipular objetos. Pero esa es otra historia…
Sin embargo, a muchos nos parece muy discutible que un ordenador pueda ser considerado inteligente por superar esta prueba… Anoche estuve entreteniéndome con un programa llamado Doctor Abuse, que permite mantener conversaciones con él. Incluso podemos descargar el sintetizador para escucharle. Por ejemplo, este es un fragmento de la conversación que mantuve con él:
Abuse > Conozco a algunas personas que se llaman Pau.
Yo > ¿Ah si? Yo no conozco a nadie llamado Abuse
Abuse > Pues quizá deberías de conocerlo.
Yo > Bueno, en realidad ya conozco a alguien ;)
Abuse > Je, je, je :-].
Yo> Bien, me gustaría comentarte un problemilla
Abuse > ¿Pero qué supondría para ti si lo consiguieras?
Yo> Quizá podrías ayudarme
Abuse > ¿De qué forma?
Yo> Dándome consejos, ¿no?
Abuse > ¿Qué tipo de consejos?
Yo> No sé… yo te cuento mi problema y tú me dices cómo podría solucionarlo…
Abuse > Dame más datos acerca de ese asunto.
Yo> Bien. Verás, se trata de un problema que tengo con los ordenadores
Abuse > Ya veo, estamos hablando de un problema que tienes con los ordenadores.
Fascinante, ¿no? Al principio cuesta que nos responda de forma coherente, pero no es más que aprender a tratar con él… Sin embargo, si somos un poco exigentes, en seguida aparecerán respuestas ilógicas o irrelevantes… hay muchas formas de confundir al Doctor Abuse: utilizando dobles sentidos, ironías, sobreentendidos… Así que no podemos decir que éste programa supere el Test de Turing.
Sin embargo (y aqui viene lo más curioso a mi parecer) es que los investigadores de inteligencia artificial apenas se han esforzado en superar esta prueba… y yo estoy de acuerdo con su postura: es más importante entender en qué se basa la inteligencia que duplicar un ser inteligente… Peter Norvig, en su libro Inteligencia Artificial: un enfoque moderno (lectura que recomiendo) lo explica tan bien que me voy a permitir citar:
La búsqueda de un ingenio que “volara artificialmente” tuvo éxito cuando los hermanos Wright, entre otros, dejaron de imitar a los pájaros y comprendieron los principios de la aerodinámica. Los textos de ingeniería aeronaútica no definen el objetivo de su campo como la construcción de “máquinas que vuelen como palomas de forma que puedan incluso confundir a otras palomas”
Fantástico :-)

Así que, en cierto sentido, podemos responder que los ordenadores, tal como los conocemos, no serán capaces nunca de interpretar nada… la cuestión aquí es si realmente necesitamos que ellos interpreten de la misma forma en que lo hacemos nosotros… (pero no se desanimen, no todo es lo que parece)
Existe un tipo de computación basada en redes de neuronas. Una red de neuronas imita el funcionamiento de la mente humana: la idea es simular un montón de unidades independientes que pueden funcionar como pequeñas calculadoras, y que interactúan entre sí, tal y como lo hacen las neuronas en nuestro cerebro… puede parecer increíble, pero esto existe…
El problema surge al generalizar: el querer una red que estudie un vídeo o una imagen y que identifique lo que sea, cualquier cosa, un perro, un gato, un calamar gigante o un humano… yo me atrevería a decir que no parece posible, salvo que el sistema aprenda todos los objetos que pueden aparecer: sus formas, su comportamiento y sus variantes… lo cual implicaría un entrenamiento largo, como el que podamos tener las personas… pero no veo por qué no podría hacerse.





Sintiéndolo mucho por los ordenadores, el más estúpido de los humanos es más inteligente que el mejor computador. Aunque no estemos siendo muy justos. Por ejemplo, somos mucho mejores que las máquinas realizando trabajos abstractos, como reconocer patrones y todos los que se nos plantan en los tests de inteligencia.
