La nosolotira (II): objects in mirror
Esto es un homenaje a xkcd, con mi máxima admiración, respeto y agradecimiento por todos estos años.
Esto es un homenaje a xkcd, con mi máxima admiración, respeto y agradecimiento por todos estos años.
Hace ya más de dos años (¡!) escribí por aquí una pequeña revisión sobre Pyongyang, un fantástico cómic del canadiense Guy Delisle que después dejaría a un montón de personas que quedaron tan encantadas como yo. Lo mejor es que durante estos dos últimos años alguien conjuró en la sombra y consiguió que mis amigos me fueran regalando el resto de la serie de libros que Delisle escribió sobre sus viajes, así que los siguientes en caer en mis manos fueron Shenzhen y las Crónicas Birmanas. El primero me pareció genial, realmente al nivel de Pyongyang (en mi humilde opinión), sólo que centrado en su experiencia en China. En el último, sin embargo, eché algo en falta la ironía y el arrollador talento narrativo al que Delisle me había acostumbrado, aunque el tema gráfico está más elaborado, al menos según mi entender :-P.
De la lectura de los libros me ha llamado la atención cómo puede verse con cierta facilidad la evolución del autor a todos los niveles: de un trazo menos definido y un humor más amargo y depresivo va pasando a un dibujo más perfecto y a una lucidez irónica con ese punto ácido que se me hace tan irresistible.
Todo esto volvió a mi la semana pasada, cuando en la Fnac me encontré un libro que ni siquiera sabía que existía: Crónicas de Jerusalén, del mismo autor. Me lo compré sin mirar el precio y hoy lo he terminado. Y me ha encantado. En este último libro, Guy Delisle cuenta el año que pasó en Jerusalén acompañando a su mujer, voluntaria en Médicos Sin Fronteras (como haría en Crónicas Birmanas). Una mirada renovadora, cínica e inocente sobre un conflicto que se eterniza y que está repleto de absurdos que Delisle se entretiene en desgranar y ridiculizar, recuperando su mejor narrativa. En el apartado gráfico incluye algunas novedades en forma de sutiles notas de color que son muy de agradecer.
Últimamente me dedico menos a escribir y más a leer. Supongo que forma parte de una etapa de mi vida en la que intento escuchar más a las personas y hablar menos. Creo que a veces te encuentras tan empeñado en contarle al mundo lo que piensas sobre cualquier cosa que no te das cuenta de todas las pistas que te da el mundo sobre todo…
Un interesante hallazgo: el pasaje de Lordi, en Barcelona:
Añadiré, no obstante, que “ordi” (“l’ordi”) es el nombre catalán de la cebada (de nombre científico Hordeum vulgare, lo que supongo que explica la raíz del nombre). Así que la anterior no es más que una foto del “pasaje de la cebada”.
Es lo que tienen las ciudades grandes: que al final se te acaban los nombres para las calles y…
Calculo el incendio magnífico que quisieron provocar. La hoguera terrible, necesaria y fallida con las astillas de tronos y confesonarios. Considero el sueño tenaz al que dedicaron sus vidas, el modo de perseguirlo, de inmolarse en él. Imagino la inteligencia, el coraje, el rencor, la desesperación con que esos tres hombres, y cuanto simbolizan, pusieron el viejo mundo patas arriba, abriendo las puertas a otro. Y pienso también cómo lo mejor del sueño se pudrió en contacto con la puerca condición humana, y cómo la aventura de la esperanza acabó en bufonadas grotescas, traiciones infames y estériles carnicerías sangrientas; en la mentira y el cinismo de gánsters convertidos en dictadores sin escrúpulos, en la estupidez suicida de las masas incultas, en el callejón sin salida donde los canallas oportunistas y demagogos, todavía un siglo después, en nuestras barbas, siguen destruyendo lo más noble, osado y libre que late en el ser humano.
- Arturo Pérez-Reverte, Tres hombres peligrosos
Usar el sistema decimal para escribir los números no deja de ser una moda más o menos reciente que muchos consideramos del todo odiosa y repelente. Habiendo sido capaz el ser humano de inventar el sistema binario y la numeración romana, recurrir a algo tan irritantemente obvio como usar como base de numeración el número de dedos que tenemos en ambas manos supone, de hecho, reconocer que nos sigue molando la cuenta de la vieja.
Lo cierto es que 2011 no es un número que de especial juego a la hora de transcribirlo en el equivalente romano. Pero me niego a esperar 88 años para tener una excusa en condiciones, así que voy a darme el gustazo hoy mismo. Acabo de ver, además, que a Google también le ha gustado la idea de los números romanos, así que con eso me vale.
En general, casi todo el mundo sabe que no podemos escribir los números romanos como nos apetezca: todo ser humano anterior a la última reforma educativa seguramente conozca que no se puede escribir el 4 como IIII, porque no está permitido agrupar más de dos símbolos de tipo 1 juntos (hay dos tipos de símbolos en la numeración romana: los de tipo 1 (múltiplos de 10, como X, C, M…) y los de tipo 5, múltiplos de 5 (V, L, D…)). No deja de ser curioso, porque parece ser que los propios romanos preferían hacer una excepción en este caso y escribir IIII.
Hay muchas otras normas que al menos yo no conocía, o al menos no expresadas de esta forma (vilmente copiada de Wikipedia):
Estas reglas explican, por ejemplo, por qué 1900 debe escribirse como MCM y no como CMM (esta última forma viola la norma de que si un símbolo de tipo 1 se repite, sólo se permite que su repetición esté colocada a su derecha). Por su parte, la regla de que los símbolos de tipo 5 no pueden estar a la izquierda de uno de mayor valor (es decir, no pueden restar) es la que hace que no se deba escribir VL para denotar 45, y haya que decantarse en su lugar por XLV. Ah, si pudiera volver atrás, me encantaría utilizar esta información para poner en un buen aprieto a mi maestra :-P.
Algo que desde luego no conocía sobre la notación romana es su aritmética. Y tengo la impresión de que operar con números romanos es bastante más sencillo que con la numeración moderna, porque se puede hacer de forma totalmente simbólica. De hecho, dependiendo de la operación no hace falta saber ni sumar. Por ejemplo, para sumar IV (4) y XLV (45):
Y en efecto, 4 + 45 = 49, y 49 se escribe XLIX (no IL, porque I sólo puede restar a V y a X). La resta es análoga (lo que en el lenguaje de los profesores significa “me da pereza explicarlo, pero lo preguntaré en el examen de todos modos”).
Además del introductor de este interesante sistema de numeración, el Imperio Romano es también un buen ejemplo de lo que se denomina colapso societal. No sé qué pasará en 2011, pero creo que nuestro sistema se aproxima a su fin. Sólo espero que al ocaso de este mundo siga el amanecer de uno mejor.
Ya no deseo paz. Sólo justicia. Justicia para 2011.
El gobierno aprobó a última hora del lunes la conocida en las últimas semanas como Ley Sindo. Esta ley es, en realidad, la disposición adicional cuarta de la Ley de la Ley General del Ferrocarril, una ley de gran interés estratégico para el país, en la que se regulan, entre otros, aspectos relativos a la explotación de piscifactorías, financiación de la televisión pública, la realización de los mensajes de navidad del Rey y los estándares de señalización de rotondas.
La prensa bautizó esta disposición como “Ley Sindo” debido a uno de los principales impulsores de la misma, don Gumersindo Fernández, propietario de un bar de rock situado en el salmantino barrio de Pizarrales, que saltó a la fama al iniciar una batalla legal sin precedentes contra el gobierno presidido por el líder conservador Rodríguez Zapatero, reclamando la ejecución sumarísima de aquellos cantantes que hubieran cometido un delito contra la libertad religiosa al versionar diferentes temas de Nirvana.
Pese a la enorme controversia suscitada por el debate público de dicha ley, el referéndum celebrado con carácter excepcional con vistas a modificar la constitución para introducir la pena de muerte en el código penal, arrojó un contundente resultado: más del 90% del censo se pronunció a favor de modificar la Carta Magna y permitir así la aprobación por la vía urgente de esta norma.
Una vez finalizada la tramitación de la Ley Sindo en las cámaras, se espera la próxima ejecución de conocidos artistas de la talla de Ramoncín, Pitingo o Bebe. Se prevén asimismo concentraciones espontáneas de fans de Nirvana para celebrar las primeras medidas ejemplarizantes. Sindo, el principal impulsor de esta ley, ha hablado para este medio:
Si Kurt Cobain hubiera escuchado estas versiones habría vuelto a suicidarse sin dudarlo. Lo que no puede consentirse en ningún caso es que vaya por ahí cualquier mamoncín bebido cantando lo que le salga del pitingo. Hola, hola, hola. Ahí viene el vagón.
Se trata de inquietantes declaraciones, sin duda. Desde este humilde blog no podemos sino sumarnos al clamor popular y aguardar impacientes el inicio de las ejecuciones.
Este es mi pequeño homenaje navideño al humor-gráfico-basado-en-gráficos (cuyos máximos representantes seguramente sean This is Indexed y GraphJam).
Felices fiestas a todos :-)
Una fantástica síntesis:
El contenido de las filtraciones ya no importa. Hay cosas más importantes. Como ver que a un Estado si le interesa, y sin juicio previo, puede cortar la financiación a un grupo perfectamente legal (al menos hasta que haya un juicio y se demuestre lo contrario), cancelar el sistema DNS y todo ello de la mano de empresas sin las cuales no funcionaría el mundo, pero que como son privadas pueden hacer lo que les de la gana sea justo o no. Como a un tío por una falta menor se le persigue por tierra, mar y aire por todo el globo.
Ese es el tema ahora mismo, infinitamente más importante que las filtraciones. El tema, si señores, es Wikileaks, no sus filtraciones. El tema es si esto es una pantomima política mundial y si el sistema democrático existe o no existe. Ese es el tema.
Parte de mi familia es francesa, y ya de pequeño me acostumbré a moverme en una casa con cajones llenos de grabaciones de cantantes franceses. Para mí eso no era, en principio, más que un pequeño ruido molesto que hacía las veces de banda sonora en los viajes en coche (cuando tuvimos un coche con radio, claro está, antes de eso las cantaban mis padres… sólo de pensarlo me dan escalofríos :-P).
Siendo más mayor, volví hacia esta música con curiosidad e interés renovado, y así redescubrí, entre muchos otros, al tan genial como desconocido Léo Ferré o a Georges Brassens. En el caso de este último, he comprobado en varias ocasiones que la mayoría de las personas no conocen su lado más gamberro y los inesperados destellos de genialidad cómica que impregnan buena parte de sus letras. Si todavía piensas que Brassens fue otro aburrido cantante francés, es un buen momento para darle una oportunidad…
Habría que citar aquí “L’Orage” (traducido como “La Tormenta”), de la que hay disponible una versión subtitulada (YouTube, 3:17) que respeta bastante bien el sentido original, y en donde habla de… bueno, un instalador de pararrayos con no muy buena fortuna, al menos en el amor. El gran Javier Krahe hizo en su día una versión genial (YouTube, 5:27) que forma parte de su disco “Elígeme”.
Hace ya más de tres años publiqué que había entregado mi proyecto de fin de carrera de la ingeniería técnica en informática de sistemas. Titulé a esa entrada “Injiero tezniko”, no sé por qué. Así que la de hoy es un homenaje a aquella.
A principios de octubre defendí mi proyecto de fin de carrera de la ingeniería superior en informática. Y parece que al tribunal le gustó bastante, porque me pusieron una matrícula de honor. Realmente me alegro de que fuera así, porque este último año ha sido absolutamente infernal, así que al menos me siento recompensado :-). En su momento informé por Twitter, pero con tantas cosas creo que me olvidé completamente de este, mi querido y venerable blog.
El caso es que ya he acabado. Soy ingeniero en informática y creo que de momento no tengo más ganas de seguir estudiando, así que va ser por una buena temporada. La planta que tenía en la ventana y que estuvo a punto de secarse ha revivido. Espero que este blog lo haga pronto.
Aunque creo que se me ha vuelto a olvidar cómo se escribe para los humanos.
Abrazos a quienes sigan ahí.